El dolor musculoesquelético persistente es una de las causas más frecuentes de consulta en fisioterapia. Tendinopatías que no evolucionan, dolor en el talón al levantarse por la mañana o molestias crónicas en el hombro son situaciones habituales en clínica.
En estos casos, muchos pacientes preguntan por las ondas de choque en fisioterapia como posible solución.
Sin embargo, esta técnica no es un tratamiento universal ni está indicada en cualquier proceso doloroso.
En Clínica Baena el uso de ondas de choque se basa en una valoración funcional precisa y en un plan de tratamiento individualizado dentro del abordaje global de la fisioterapia. La indicación correcta es lo que determina su utilidad.
A continuación, explicamos qué son exactamente las ondas de choque, en qué situaciones tienen sentido clínico y qué resultados pueden esperarse según la práctica habitual en España y la evidencia disponible.
Qué son las ondas de choque y cómo actúan sobre el tejido
Las ondas de choque son impulsos acústicos de alta energía que se aplican de forma controlada sobre una zona específica del cuerpo. Generan un estímulo mecánico intenso que desencadena una respuesta biológica local.
En muchas lesiones crónicas, especialmente tendinosas, el problema no es una inflamación aguda clásica, sino un proceso de degeneración del tendón. Este proceso implica alteración del colágeno, desorganización estructural y pérdida de capacidad para tolerar carga.
En este contexto, las ondas de choque no actúan como un antiinflamatorio convencional. Su objetivo es estimular mecanismos de reparación y modular el dolor.
Entre los efectos fisiológicos descritos se encuentran:
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Estimulación de procesos de neovascularización en tejidos degenerados.
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Activación de mediadores implicados en la reparación tisular.
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Modulación de la sensibilidad nociceptiva, reduciendo la percepción del dolor.
Desde el punto de vista clínico, esto puede facilitar la tolerancia al ejercicio terapéutico, que sigue siendo el eje central del tratamiento.
Tipos de ondas de choque: focales y radiales
En fisioterapia se emplean principalmente dos modalidades.
Las ondas de choque focales concentran la energía en un punto más profundo y específico. Se utilizan cuando es necesario actuar sobre estructuras localizadas a mayor profundidad.
Las ondas de choque radiales distribuyen la energía de forma más superficial y amplia, siendo útiles en abordajes más extensos o miofasciales.
La elección depende del diagnóstico funcional, la localización de la lesión y el objetivo terapéutico. No se trata de aplicar más energía, sino de aplicar la adecuada.
En qué casos están indicadas las ondas de choque en fisioterapia
La indicación más consistente es el tratamiento de lesiones crónicas, especialmente cuando han fracasado otras medidas conservadoras correctamente pautadas.
Entre las situaciones donde pueden estar indicadas se incluyen:
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Tendinopatías crónicas (aquílea, rotuliana, epicondílea) con evolución prolongada.
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Fascitis plantar crónica que no mejora tras semanas de tratamiento estructurado.
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Tendinopatía calcificante del hombro en fases seleccionadas.
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Determinadas entesopatías o dolores en inserciones tendinosas persistentes.
La indicación no debe basarse únicamente en una prueba de imagen, sino en la correlación entre síntomas, exploración funcional y tiempo de evolución.
Cuándo no están indicadas o deben evitarse
Las ondas de choque no son el tratamiento de elección en:
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Lesiones musculares agudas recientes.
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Procesos inflamatorios en fase aguda.
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Infecciones locales.
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Alteraciones importantes de la coagulación sin control médico.
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Dolor predominantemente neuropático o referido que no corresponde a una lesión local tratable con esta técnica.
Además, no sustituyen al ejercicio terapéutico ni corrigen factores biomecánicos que mantienen la sobrecarga.
Cómo es el tratamiento y cuántas sesiones suelen realizarse
Una sesión de ondas de choque en fisioterapia suele durar entre 10 y 20 minutos. El profesional ajusta la energía y los parámetros en función de la estructura tratada y la tolerancia del paciente.
Habitualmente se realizan entre tres y cinco sesiones, espaciadas una semana, aunque el número total depende del tipo de lesión, el tiempo de evolución y la respuesta clínica.
Durante la aplicación puede aparecer molestia localizada. Esta sensación suele ser transitoria. La mejoría, cuando se produce, es progresiva y se observa en las semanas posteriores.
Qué resultados pueden esperarse de forma realista
En lesiones tendinosas y fascitis plantares crónicas, puede observarse una reducción progresiva del dolor y una mejora funcional que facilite la recuperación de la actividad habitual.
La respuesta no es uniforme en todos los pacientes. Influyen factores como la cronicidad del cuadro, el estado del tejido y la adherencia al plan de ejercicio.
Las ondas de choque deben entenderse como parte de un abordaje estructurado. Cuando se integran con control de carga y ejercicio terapéutico, pueden contribuir a mejorar la evolución clínica.
Ondas de choque y ejercicio terapéutico
En tendinopatías, el tejido necesita recuperar su capacidad de tolerar carga progresiva. El ejercicio específico es fundamental para ello.
Las ondas de choque pueden facilitar el proceso al reducir dolor y mejorar tolerancia inicial, pero la recuperación funcional depende del trabajo activo planificado.
Si presentas una lesión tendinosa persistente, dolor plantar que no mejora o molestias crónicas que limitan tu actividad, es recomendable realizar una valoración individualizada. Determinar si las ondas de choque en fisioterapia están indicadas requiere exploración funcional, análisis de la carga y planificación terapéutica adecuada.
Puedes ampliar información sobre el tratamiento de fisioterapia en Clínica Baena, en San Fernando de Henares para conocer el enfoque completo de valoración y abordaje terapéutico.
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